Selección de las mesas

By | October 17, 2018

Un buen jugador no sólo selecciona las barajas de ingreso a un pase sino, también, las mesas en las que se va a sentar. Puestos a elegir una mesa, tendremos siempre presente dos instancias fundamentales. Primero, si está al alcance de nuestro patrimonio. Segundo, si el nivel general de la mesa es accesible, es decir acorde con nuestra categoría de players. Si el de los allí sentados es superior, el destino lógico será perder.

No obstante, una mesa adecuada no es necesariamente aquella en la que se es el mejoro bien por encima de la media. Este principio puede ser de aplicación efectiva en los torneos, pero en las mesas de efectivo puede ser más redituable que haya uno o dos dándoles de comer a todos, en una mesa por lo demás pareja, que un nivel tan sólo parejo e inferior al propio. Las mejores mesas son, sin duda, aquellas en las que uno se siente cómodo.

Queda resumido en la siguiente máxima: “Si en la mesa de juego no soy capaz de ubicar al sucker, es inútil que siga buscando. ¡Soy yo!”.

Hay que elegir aquellas mesas en las que se interpreta que las expectativas de ganar son positivas. Este es un mundo de relatividades y siempre habrá una mesa disponible.

La interacción de los diez puntos de este decálogo, y de cómo lograr el equilibrio justo entre todos ellos, queda reflejada en esta norma: la de saber seleccionar mesas. Comparen, verbigracia, el desempeño de es tos dos players. El primero gusta de los desafíos y frecuenta mesas de efectivo $5-0 donde se cruza con la flor y nata del Poker room. Exhibe cuentas prolijas y una envidiable tasa horaria de $20. El otro, más humilde, juega en la mesa de turistas del casino: de ciegos $2-$4. Su tasa horaria, no obstante, es de $40.

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