Poker online gratis

By | October 17, 2018

Pues bien, es bajo estas estrictas condiciones donde se asienta la regla de divertirse.

Suena factible, por encontrarse dentro del dominio de la voluntad, el imperativo de disciplinarse a jugar de determinada manera. Pero de ahí a disfrutar de ese accionar es demasiado. Como las exigencias de O’ Brien en 1984: “Cuando por fin te rindas a nosotros, tendrá que impulsarte a ello tu libre voluntad”.

¿Es entonces imposible ejercer algún tipo de control sobre la esfera del goce, especialmente aquí, en lo atinente a la diversión?

Claro que pueden controlarse este tipo de emociones. Es más, lo hacemos a diario. Cuando uña persona va al gimnasio o sale a correr, es muy probable que al principio lo viva como una carga pesada. Lo mismo sucede con alguien que se priva de un gasto actual, para ahorrar y gratificarse con uno mayor en el futuro. ¿Porqué no alguien que empieza una dieta? No hay dudas de que de entrada lo vivirá con gran angustia, pero al ir viendo los resultados la situación cambiará. El corredor al bajar de peso y mejorar sus tiempos. El que acude al gimnasio cuando note cierta turgencia en sus bíceps y su vientre, plano. El ahorrador cuando finalmente acuda a comprar lo que imaginó. El de la dieta por su sensible pérdida de peso. Todos por demostrar, principalmente a sí mismos, de lo que son capaces. Claro que no es el tipo de placer que encontraría aquel que ahorró, verbigracia, si se hubiera gastado todo al primer impulso. Es una gratificación que sabe distinta al paladar. Una es del tipo de la carcajada: breve e intensa. La otra es del tipo de la sonrisa interna: profunda y duradera. Los psicólogos han bautizado a esta función superior, por ser inherente al ser humano, con el título de posponer/a recompensa.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *